miércoles 30 de abril de 2008

Ser madre en estos tiempos. Miguel Ibáñez

Cara feliz en espejo con vapor de agua. Del blog Tan largas pestagnas


Dicen que se preocupa demasiado,
que acude cada vez que el niño llora,
y así va a malcriarlo;
que a la menor dolencia corre al médico,
y así va a hacer de él
un niño frágil, flojo y enfermizo;
que estas madres mayores de hijo único
son todas medio histéricas
y en el fondo se dejan dominar
por un bebé –no es menor opresor
un minidictador,
como muy bien sabemos en España-;
en fin, que todo esto es otro síntoma
de cómo están los tiempos.
¡Qué tiempos, qué costumbres! dijo el clásico,
y con él lo repiten
las personas sensatas,
que sobre todo son sensatas porque
no se han acostumbrado a la costumbre
de las malas costumbres de estos tiempos.
Pero hay algo que ignoran
las personas sensatas:
que amar es angustiarse,
que el amor y el dolor tienen la misma rima,
tan obvia que saltársela
parece de tramposos.
Tal vez porque no amaron nunca tanto,
tal vez porque no saben del amor
más que lo que han leído.

martes 29 de abril de 2008

Arte poética. Carlos Pujol

Silence. Odilon Redon

Hablábamos hace poco de la palabra y del valor de la palabra. En este poema, Carlos Pujol nos recuerda una verdad evidente, pero muchas veces olvidada, como suele suceder con las verdades evidentes: la palabra también habla cuando calla. Pero la condición es que hable "con silencios que la voz reconoce como suyos".

Podemos abusar del texto y llevarlo más allá de la poética a la que se refiere. Y decir que alcanzamos la intimidad con otra persona cuando esa otra persona no se siente incómoda con nuestros silencios, sino que los reconoce, los hace también suyos y se siente también, en cierta forma, la dueña de ellos.


La perfección tal vez, o el simulacro

que sirve de consuelo por su ausencia,

no depende jamás del añadir

tal o cual adjetivo,

seguramente todos extravían,

sino de la cordura de no usar

las palabras sobrantes. Casi todas.

Aludiendo a razones

desconocidas, pero imprescindibles,

un poema se teje con silencios

que la voz reconoce como suyos.

Para poder contar lo que sabemos

acerca del amor, de cómo pasa

el tiempo por las vidas.

lunes 28 de abril de 2008

El viento en la puerta IX. Jesús Carmona

Campos de trigo. Jacob Isaacszoon van Ruisdael



Incandescencia: Música que asciende, intensidad que se reparte por el espacio desnudo de la piedra, esplendor y geometría. Luz y silencio. Incandescencia.


..........

Si el viento azota en mi rostro, con frío, con fiereza, sabré confiado que la hora de tu calor, mi Dios, está tan cerca, que ni la tiniebla, ni el dolor, ni mis errores, podrán apartarme del camino, pues ahora estás desde el inicio del día, desde el primer acorde de la música, desde la primera respiración del silencio, desde la primera sonrisa de la luz, desde mi frágil oración hasta la penúltima oleada de la nada.


(“mudanza”)

Si el viento azota en mi rostro,
con frío, con fiereza,
sabré confiado que la hora
de tu calor, mi Dios,
está tan cerca,
que ni la tiniebla, ni el dolor,
ni mis errores, podrán apartarme del camino;
pues ahora estás
desde el inicio del día,
desde el primer acorde de la música,
desde la primera respiración del silencio,
desde la primera sonrisa de la luz,
desde esta frágil oración
hasta la penúltima oleada de la nada.

(“mudanza”)

si el viento azota
en mi rostro, con frío,
con fiereza,
sabré confiado
que la hora
de tu calor, mi Dios,
está tan cerca
que
ni la tiniebla
ni el dolor,
ni mis errores
podrán
apartarme
del camino;
pues ahora estás
desde el inicio
del día,
desde el primer
acorde de la música,
desde la primera
respiración
del silencio,
desde la primera
sonrisa de la luz,
desde mi frágil
oración
hasta la penúltima
oleada
de la nada.


..........


¿Cómo es Dios? ¿Cómo sientes a Dios? Tengo que empezar, entonces, ante esa pregunta firme, recurrente, a responder por una sensación; es de calor, de cordialidad, de cercanía. Está resumida en una sensación de presencia, es una presencia que puede hablar, pero que bordea el silencio, es una presencia que no se impone sino que nos muestra, que nos desnuda, a la vez nos protege. Nos otorga dignidad y, siempre, una nueva pureza. Y nos ayuda, porque cree, paradójicamente, en nosotros.

..........


El pájaro silba y pica, furioso, contra las espinosas extremidades del tejo. Y el agua, siempre al fondo, es un telón sonoro convertido en tiempo. Y el tren, que rodea el pueblo, se presenta tremblante con su poderío de piedra y de hierro. Y la brisa. Y el veneno del tejo.

Y el reloj en la torre de la iglesia hace un guiño a toda esta realidad destartalada, pero eficiente, en nada desenganchada del ritmo del mundo, pero sabiamente “aggiornada” en otra velocidad, quizás como se sentía en los cuadros finiseculares, con menos pesadez, pues la levedad está proporcionada a la quietud del paisaje; y a la economía que hacemos, en cada caso, de lo sagrado.


..........



El pajarillo que salta entretenido, ahora, por el pradico. Y otro, más grande, que infla su pecho y abre su cola gris, posado en la verja. Y estos, en pareja, arrebatando su vuelo instantáneamente. El día todavía con su bruma, y su humedad, quiere abrirse al sol, y respirar el mar ...

“Cuando huelo una mezcla de eucalipto, madreselva y mar, se que se ha acabado el curso”, dice la maestra que dicta Platero a los chicos.

Siempre hemos estado ahí, viendo el amanecer de los pájaros, la belleza fuerte del sol, y la bruma quizás habrá sido sólo un alimento de invierno, un momento narcotizado, un ajuste previo a la resurrección.



(mayo, junio; 2007)

domingo 27 de abril de 2008

Las imágenes de la infancia/Les images de l'enfance. Jean-Claude Pirotte

Lluvia. Jaime Alberto Franco


El poeta belga Jean-Claude Pirotte, nacido en Namur en 1939, se ha pasado gran parte de la vida huyendo: de sus padres -se fugó de casa a los doce años y anduvo por Dinamarca y Holanda- , de la justicia -siendo abogado le acusaron de ayudar a huir a uno de sus clientes, y de nuevo huyó a su vez, en esta ocasión a España e Italia-, y de la obligación de ser "moderno", tan tiránica en la poesía francesa.

Su poesía es sencilla y evocadora. Escribe una palabra detrás de otra y no parece que la deconstrucción o el post-estructuralismo le hagan pasar las noches en blanco.

Traduzco de forma literal, pero si alguien quiere animarse a hacer una versión mejor, en La Grúa lo celebraremos con gran alborozo, decretaremos fiesta de guardar y sacaremos en procesión el cuerpo incorrupto de Mallarmé.



las imágenes de la infancia
han cruzado los campos
el viento las persigue y la lluvia
viene a empañar los colores

a veces un ala de luz
las roza y devuelve la vida
a algún detalle ignorado
en un lejano silencio

al instante los pájaros levantan el vuelo
de la memoria y el olvido
hacia las sombras y los espejismos
que el soplo de la noche borra



les images de l'enfance
ont traversé les campagnes
le vent les poursuit et la pluie
vient ternir les couleurs

parfois une aile de lumière
les frôle et redonne vie
à quelque détail ignoré
dans un lointain silence

à l'instant des oiseaux s'envolent
de la mémoire et de l'oubli
vers les ombres et les mirages
que le souffle du soir efface


Jean-Claude Pirotte, Passage des ombres, poèmes, éd. La Table ronde, 2008, p. 29

sábado 26 de abril de 2008

No se vayan todavía. Miguel Ibáñez

Paisaje con ventana. Ezequiel Barakat

Me siento en la terraza de un bar frente a la playa. La ciudad está a mi espalda, pero veo sus edificios reflejados en una cristalera. Es un día luminoso y diáfano, puedo ver hasta los pájaros que sobrevuelan las azoteas, las antenas de televisión, las ventanas, una persona -¿es hombre o mujer?- que saca la cabeza, medio cuerpo, una pierna, se detiene un momento como si quisiera aumentar la intriga, después empieza a sacar la otra pierna, creo que va a tirarse, estoy a punto de presenciar un suicidio, pero tal vez sean mi imaginación o mi estado de ánimo lo que me hace tomar por suicida a un empleado de la limpieza, me parece verlo empezar a caer cuando el camarero me hace volver la cabeza, y su amable interés por lo que deseo tomar es de una banalidad casi tranquilizadora.
Cuando vuelvo a mirar la cristalera, de nuevo los pájaros, las antenas de televisión, las ventanas, nada más, nadie más.

Safo seis. Julio Martínez Mesanza

Safo. Fresco pompeyano.


En el blog de Julio Martínez Mesanza encuentro esta maravilla de la que me apropio sin reparo, porque sobre la belleza debemos ejercer el derecho a la piratería:



Lo más hermoso de la negra tierra


no es una carga de caballería,


no es el choque frontal de dos falanges


ni el blanco surco de una nave negra.


Lo más terrible de la hermosa tierra


es amar el desdén de quien amamos.

Honestidad. Miguel Ibáñez

Riachuelo con árboles. Antonio Hernando Sombria


Definitivamente,
es el tono menor
lo que más te conviene:
tus palabras, tu vida,
tus ideas, tu espíritu
son más propios de un operetista
juguetón y coqueto
que de Bach o Beethoven.
¿Por qué entonces te empeñas
en parecer más hondo,
si eres como esos ríos
de tu tierra, riachuelos
que dan saltos de circo,
se desbordan, decrecen,
y vuelven a saltar,
y mucho maravillan
y mucho decepcionan?
Quien quiera sumergirse
de cabeza en tu alma
se quedará clavado
como un turista ingenuo
en el barro, en las piedras.

viernes 25 de abril de 2008

Penélope. Imanol Gómez

Penélope. Estatua del Vaticano



Hilo a hilo teje en la rueca del destino

el poema que no ha de ser escrito.

Letra a letra se funde con el polvo

y en la noche milenaria desteje

sus arrugas en la génesis de una palabra

para iluminar la página que se repite

al calor de una quimera.

jueves 24 de abril de 2008

Los prisioneros. Miguel Ibáñez

Cuando vuelvo. Pablo Sycet


Todas las noches oía pasear a su guardián. Con los años los pasos se fueron haciendo más lentos, más arrastrados, más resignados.

miércoles 23 de abril de 2008

Tres fotografías de Raúl Lucio





Aquí os mostramos tres fotografías de la exposición que anunciábamos en la entrada anterior.

Exposición "Tránsitos". Luis Alberto Salcines


FOTOGRAFÍA Y POESÍA CAMINAN DE LA MANO CON LA ISLA DE SICILIA COMO FONDO

Coincidiendo con la celebración del Día del Libro, el grupo 4 Habitaciones inaugura el próximo miércoles, 23 de abril, la exposición “Tránsitos”, una propuesta que reúne imagen y palabra en un intento de aproximación al proceso de viajar.

Según apuntan los miembros del grupo, “Tránsitos” es un proyecto que nació hace casi ya 3 años con intención de tomar cuerpo como libro. Tras varias vicisitudes que impidieron finalmente su publicación en este formato, evolucionó hacía una muestra fotográfica.

La exposición recoge 17 imágenes realizadas por Raúl Lucio en la isla italiana de Sicilia, durante 2005, y 12 poemas escritos por Sergio Balbontín, Julio Ceballos y Daniel Guerra.

En los textos, aunque se parte de las imágenes a la hora de plantear el poema, se recogen múltiples propuestas entorno al viaje: como huida, como vacación, como forzada migración, como descubrimiento, como crecimiento personal... ¡Y muchos otros viajes! Todos los que caben en una fotografía o en un poema.

El grupo 4 Habitaciones, fundado en el año 2001, está formado por Sergio Balbontín, Julio Ceballos, Daniel Guerra y Raúl Lucio y, desde comienzos de la presente década, forman un grupo estable de trabajo en torno a la poesía y sus “alrededores”. En el año 2002 estrenaron “Todas las noches del mundo”, un espectáculo de teatro y poesía que tuvo gran acogida.

La cita para ver “Tránsitos” será en el Centro de Educación de Personas Adultas de Santander, el próximo día 23, a las siete de la tarde y contará con la presencia de los miembros del grupo que recitarán algunos de los poemas y de Luis Alberto Salcines, profesor en este centro y responsable de la programación expositiva del mismo.

FICHA DE LA EXPOSICIÓN
4 HABITACIONES: “Tránsitos”
–Fotografías de Raúl Lucio
–Poemas de Sergio Balbontín, Julio Ceballos y Daniel Guerra
Centro de Educación de Personas Adultas
Dirección:
C/ Enrique Gran, s/n (Santander)
Fechas: 23–04–2008 / 07–05–2008
Horario: de lunes a viernes, de 9:00 a 13:00 horas y de 16:00 a 21:00 horas
INAUGURACIÓN: Miércoles, 23 de abril; 19:00 horas

martes 22 de abril de 2008

El viento en la puerta VIII. Jesús Carmona

Kauterskill Clove, 1862. Sanford Robinson Gifford


El sol: una apariencia de sol, un sol recortado, luchando todo el día contra la bruma que oculta la bahía (una bahía ciega y sin sonido). Por la tarde de febrero hasta el viento parece fantasmal, invitado de una ceremonia donde sólo habrá muerte, donde sólo hay soledad.


..........


La niebla oculta la bahía; y sin embargo una fulguración blanquecina, gris, nos hace mirarla, desnudamente, imantados. Detrás, un movimiento brusco, distraído, de la ciudad mecánica. Y al siguiente golpe de vista, alguien ha barrido la niebla, la apartó con su mano, o sopló, poderosamente, hasta dejar vencer la luz.


..........


Si las palabras consiguen componer un acento para nuestra vida, entonces las cosas, las mismas cosas vivirán y revivificarán nuestro aliento: “pozo”, el “pozo” de “Platero” escrito amorosamente en la pizarra del colegio ...


..........
El mundo abre los ojos, quiere expresarse como una breve máxima, quiere mostrarnos un principio de aceptación de la belleza, también de la condición terrible del medio en el que nos movemos.

Somos criaturas que si estamos a disposición de Él, podemos acceder al regalo de la verdad, de la certeza, de la paz.


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Los pensamientos “teresianos” abren esta libreta, la recorren, la enhebran; se dan de manera natural, fácil, inesperada. Escribir es teresiano de por sí, vivir, amar. Esa es la grandeza, a la vez inscrita en nuestra ínfima medida.



(febrero, marzo, abril; 2007)

lunes 21 de abril de 2008

Amarre nocturno. Li Po.


La poesía china es el reino de la sutileza, así como otras son el reino de la emoción o la reflexión. En estos versos de Li Po, traducidos por Octavio Paz, el paso del tiempo es evocado con tal elegancia que apenas lo advertimos en una primera lectura. La alusión a los tiempos pasados y la melancolía por la fugacidad de la vida fluyen por el cielo azul, la luna, el alba y el viento como por el mismo río del Oeste.


Una cala en el río del Oeste.

El cielo azul aún. Ni el jirón de una nube.

La cubierta inundada por la luna.

Los tiempos de antes: Hsieh, gran general.

Yo le hubiera leído este poema.

Otros leyó, no míos. Hoy es sombra entre sombras.

Filo de luz: el alba. Leve viento: zarpamos.

Silenciosas caían las hojas de los arces.

domingo 20 de abril de 2008

La rebelión de las masas. Ortega y Gasset

Fotograma de Metrópolis, de Fritz Lang


En la Consejería de Educación de Cantabria, el tema de las competencias básicas es la moda de la temporada de primavera. Ya le han dedicado un congreso, varios seminarios y supongo que estarán pensando en organizar algún baile de salón o algo de eso.

Yo, por mi parte, me he tropezado con estas palabras de Ortega que me han parecido proféticas, porque describen la situación y los objetivos de la educación en nuestra época mejor aún que en la suya:


...el tipo medio del actual hombre europeo posee un alma más sana y más fuerte que la del pasado siglo, pero mucho más simple. De aquí que a veces produzca la impresión de un hombre primitivo surgido inesperadamente en medio de una viejísima civilización. En las escuelas, que tanto enorgullecían al pasado siglo, no ha podido hacerse otra cosa que enseñar a las masas las técnicas de la vida moderna, pero no se ha logrado educarlas. Se les han dado instrumentos para vivir intensamente, pero no sensibilidad para los grandes deberes históricos; se les han inoculado atropelladamente el orgullo y el poder de los medios modernos, pero no el espíritu. Por eso no quieren nada con el espíritu, y las nuevas generaciones se disponen a tomar el mando del mundo como si el mundo fuese un paraíso sin huellas antiguas, sin problemas tradicionales y complejos.

Retornos nietzscheanos. Imanol Gómez

El eterno retorno. Verónica Baeza

A Roberto Albandoz

Brindemos por este encuentro
la dolorosa búsqueda de la palabra
el manantial absurdo de los pequeños rincones
que cualifican nuestros proyectos.
Brindemos por la sorpresa del poema
la calidez iniciática de la añoranza
o el frío homicida de algunos recuerdos
que ennegreciendo las veredas
aún acucian con dolor trasparente
el soporte de nuestro destino.

Un libro tuyo -quizá por negligencia, despiste o desarraigo-
llegó a mis manos, a otro dedicado,
casi veinte años después
del trágico fin de la historia,
de la supresión del hombre, de tu yo-poeta,
del fúnebre volar de las memorias.
Por ello escribo estos versos
desde la lírica certeza de tu
retorno nietzscheano.


El poeta Roberto Albandoz falleció en el accidente aéreo del monte Oiz (Vizcaya) en 1985 a la edad de 34 años.

sábado 19 de abril de 2008

Protestamos...

El 19 de abril de 1529, en la ciudad de Spira, un grupo de 5 príncipes electores y 14 ciudades imperiales alemanas protestaron contra el Edicto de Worms, que prohibía creer y enseñar las doctrinas luteranas en aquellas localidades del Sacro Imperio Romano Germánico donde aún no eran conocidas, pero que entregaba completa libertad al clero romano para rebatirlas y perseguirlas en aquellas localidades del imperio germánico en que ya se habían implantado.
Este es el principio del manifiesto:

Protestamos por medio de este manifiesto, ante Dios, nuestro único Creador, Conservador, Redentor y Salvador, y que un día será nuestro Juez, como también ante todos los hombres y todas las criaturas, y hacemos presente que nosotros, en nuestro nombre y por nuestro pueblo, no daremos nuestro consentimiento ni nuestra adhesión de manera alguna al señalado decreto, en todo aquello que sea contrario a Dios, a su santa Palabra, a los derechos de nuestra conciencia y a la salvación de nuestras almas...

El himno que se canta en el vídeo es el titulado en español Castillo fuerte es nuestro Dios, compuesto por Martín Lutero.

viernes 18 de abril de 2008

La estrategia del éxtasis/ La stratégie de l'extase. Claude Vigée

La escala de Jacob. Icono copto

Claude Vigée es uno de los poetas judíos más interesantes de nuestra época. Nacido en Alsacia en 1921, resistente durante la guerra y profesor en Estados Unidos e Israel, ha escrito a lo largo de una densa carrera poética varios libros en los que dialoga con la Biblia desde una perspectiva respetuosa y humana al mismo tiempo. Vigée no acude a la Palabra para encontrar respuestas prefabricadas sino para buscar preguntas. Quizás empecemos a encontrar respuestas cuando nos hagamos las preguntas adecuadas…
Traduzco un poema suyo con el desparpajo acostumbrado, por eso pongo a continuación el original. Como podéis observar, se puede hablar de Vigée como poeta místico, pero no es el suyo un misticismo desencarnado, sino una iluminación que parte de las realidades del tiempo, de la carne y la muerte. Nada más lejos de Vigée que ese espiritualismo vago y new age tan de moda hoy en día.



Espíritu, hazte mar para pasar el mar, naturaleza para ser la cumbre de la naturaleza,
Mortal y agonizante para dejar atrás la muerte y la agonía,
¡Abraza el mundo a fin de atravesar el mundo, de absorber el espacio entero en ti y su tiempo!
Tu corazón construye el mundo, espíritu, sin que nada retenga,
Por la gracia del salto ligero he aquí que estás salvado de ti mismo,
Pero el don no es perfecto más que si tú te entregas a este mundo infeliz con alegría,
Te abandonas a él desde hoy aunque arriesgues tu pérdida total.
En plena tempestad habrá quizás un instante de encuentro:
Un solo rayo basta, antes de la mortal dispersión en la noche.


Esprit, fais-toi mer pour franchir la mer, nature pour surmonter la nature,
Mortel et agonisant pour devancer la mort et l'agonie.
Embrasse le monde afin de traverser le monde, d'absorber en toi tout l'espace et son temps !
Ton cœur fait monde, esprit, sans rien en retenir,
Par la grâce du saut léger te voilà sauvé de toi-même.
Mais le don ne s'achève qu'en te livrant à ce monde triste avec joie,
En t'y abandonnant dès aujourd'hui au risque de ta perte totale.
Au cœur de l'orage il y aura peut être un instant de rencontre:
Un seul éclair suffit, avant la dispersion mortelle dans la nuit.

Se pueden encontrar otros textos del autor y artículos sobre él en

http://judaisme.sdv.fr/perso/vigee/



jueves 17 de abril de 2008

Decadencia. Georg Trakl

Granja con pozo. Caspar David Friedrich


Cuando presentimos la muerte, la vida se detiene. El paso de la vida, a veces tan vertiginoso, se hace más lento, y sobre todo menos fluido: el tiempo no avanza, sino que se hace circular, da vueltas en torno al yo, para el que palabras como "mañana" o "después" han dejado de tener sentido.


Creo que esa circularidad sin sentido, esa danza absurda del tiempo sin un objetivo es también uno de los síntomas de la tristeza, pues la tristeza no es sino un anticipo de la muerte, una irrupción de la muerte en la vida.


En este poema, Georg Trakl ve fugarse la vida hacia las "claras, otoñales vastedades" mientras él se queda en ese jardín crepuscular, en el que el viento gira como un corro de niños alrededor de un pozo.


¿No nos hemos sentido todos así alguna vez? La poesía describe nuestros síntomas, y a la vez los sublima.





Al atardecer, tañen campanas a la paz,
cuando sigo milagrosos vuelos de las aves
que, como procesión piadosa, en largo haz,
se pierden en claras, otoñales vastedades.


Vagando por el jardín crepuscular
mi sueño va hacia sus más claros destinos
y la manecilla siento apenas avanzar.
Así sigo, sobre nubes, sus caminos.


De decadencia el hálito allí me hace temblar.
El mirlo se queja en las ramas deshojadas.
Vacila roja vid en rejas herrumbradas,


mientras, cual de pálidos niños corro mortal
en torno a un brocal que gasta el tiempo, sombrío,
el viento inclina amelos azules en el frío.





Traducción de Héctor A. Piccoli

miércoles 16 de abril de 2008

Madrigal después de la lluvia.

Después de la lluvia. Silvio Oliva Drys


Desde antes de nacer ya me esperaban
esta lluvia de abril,
esta luz entre nubes,
y la resurrección de las montañas
y la gloria incorrupta de los bosques.
Antes de que la lluvia y las montañas
y la luz y los bosques existieran
ya me esperaba el mundo
para ser contemplado,
como hoy, con los ojos,
con la carne y la sangre.

Ya me esperaba el mundo
para ser recordado
y esperado de nuevo.

martes 15 de abril de 2008

Previo a la partida. Imanol Gómez

Aquellas sombras que habitan nuestras calles. Carlos Alberto Scaramella

Suspendidos en el aire
las risas
los gritos infantiles
rostros que jamás, probablemente,
volverás a confrontar;
la música, pésima compañera
sombra que persigue los instantes soporíferos
-como pétalos de sueño-
antesala del café con hielo
y la duda sempiterna
del valor de las palabras.
Quisiera capturar en el aire el instante
de todas esas cosas suspendidas
cuyo valor se engarza en la memoria
del que escribe, valor ínfimo
tan sólo recuerdos, palabras que adelgazan.

lunes 14 de abril de 2008

Una historia de los años sesenta. Miguel Ibáñez

En la cocina. Antonio López


Era joven aún cuando al casarse
abandonó su tierra y su familia.
Se fue a vivir al pueblo del marido,
un rincón interior con balneario,
botica, ayuntamiento y un puñado
de coquetos palurdos que adornaban
con flores sus balcones, y ostentaban
sus trajes de domingo en el Paseo
de la Estación. La vida pareció,
de pronto, haber dejado de fluir
para encharcarse: hijos y tedio,
y más tedio y más hijos, y las tardes
interminablemente fastidiosas,
y las mañanas muertas al nacer.
Aprendió a conducir y sobre todo
a cultivar el arte de la fuga
como una vocación: huía, se iba a ver,
con el menor pretexto, a algún pariente
olvidado y excéntrico, a sus padres,
a alguna prima boba y casadera.
Cualquier cosa, con tal de no dormir
cien años en el bosque. No más príncipe
ni besos con sabor a chocolate.
No más brujas de pelo recogido.

Te largó, ciertamente, en cuanto pudo,
mandándote a vivir con tus abuelos.
Amor y tiranía se encarnaban
en su hijo mayor, y no acertó
a separar lo uno de lo otro.
¿Pero tú has acertado siempre?
Te despachó con cierto desenfado
y sin grandes problemas de conciencia.
¿Pero la juzgarás? ¿Qué sabes tú?
¿Acaso eres Dios Padre? ¿Eres un ángel?
En tu desinterés, en tu frialdad
ya ha tenido castigo, y algún día
te será reclamada a ti esa deuda.

domingo 13 de abril de 2008

El viento en la puerta VII. Jesús Carmona

Centro blanco. Mark Rothko


... Dios hace que las sombras de los lirios paguen una callada moneda de silencio, de angustia y ruina.

... Dios hace que cuando la lluvia inunda desde la boca de los pozos hasta el pecho de las palomas tú estés tumbado en la hierba y el canto de tu vida encharque todo.

... Dios hace que veas, que escuches con total, absoluta nitidez la conversación entre el abuelo y el niño: “¿ves?, ¿ves cómo la gente se afana por hacer las mismas cosas, y por estar en el mismo sitio?. No temas, camina, camina recto y deprisa. Atravesarás ese mar, y otro mar de gente, también estarás solo y más solo; ¿ves?, ¿ves cómo la gente, aunque están juntos, también sienten su soledad, que les golpea en el pecho?” “Sí, abuelo, pero yo quiero estar contigo”. ... Dios hace que les veas, al chaval con su pelo tan liso batido por el viento, y los ojos inteligentes, y al abuelo con su rostro que parece de piedra, que escuches su voz de pastor, su voz poderosa que parece capaz de crear las praderas ... Dios hace que esa conversación se corte y repases los ojos por el valle, ya silencioso y nocturno, y te traslada de esa bondad a esta paz, de esa sabiduría a la contemplación de tu vasta inocencia.

... Dios hace que


..........

Los días: la respiración del frío. Las montañas, lejanas, están nevadas. Cierras los ojos, escribes una música de silencio, y la próxima cifra será la de la primavera. De nuevo, te quedas callado y el niño que está a tu lado se pone a hablar con su garganta de pajarillos que es como la risa, que es como el arpa y el arroyo. Entre el arpa y el arroyo la muerte se queda mirando, sola, hasta la noche, cómo se va la luz, cómo se seca nuestra boca en el sueño, mientras los astros protegen la vida de las criaturas, mientras la lluvia golpetea el cristal, mientras el viento se cuela en el oído.


..........


Intentaremos golpear, pero como la lluvia. Empujar, pero como el viento en el oído de la noche. Vigilar, pero como aquél que canta en la contemplación del mensaje del mar, que es tan inmenso como el latir de la vida.

Intentaremos, cuando la voz del silencio se parezca tanto a la caricia de Dios, desechar otros signos; no podrán más los rencores ni las culpas con nuestra ilusión de vivir, sencilla y tenaz.


..........


(Duetto)
- En la noche, la lluvia y los coches azuzan mi mudez.
- Pero mamá te mirará al entrar por la puerta con la misma ternura del primer día de tu llegada al mundo.


..........


Los personajes que hablan en este “duetto” hablan a tu corazón, hablan desde tu corazón. Son tu corazón que se pone a latir con dos caras, angelicales, vacías, desesperadas, como sólo lo puede hacer en el mundo quien tiene amor por el mundo, quien conserva amor por el mundo, quien sabe que incluso en el desplazamiento puede acogerse un centro, irradiar desde un centro una naturaleza nunca pisada, nunca comenzada, nunca fallida.


..........


La carretera lisa, firme. Y al fondo el cuerpo de la cordillera nevado, reflejado de sol. Vamos hacia la nieve, deslumbrados, como cuando fuimos hacia la noche, como cuando nos envolvimos en la noche. La noche acogedora. ¿Vamos hacia la nieve, o estamos detenidos? ... Pero el agua de la bahía fluye, refluye en un movimiento continuo, delicado, sobre la espalda de las estaciones, paisaje siempre de nuestra muerte.


..........


Cuando la música se puso a temblar no nos fuimos; tampoco lloramos, ni dijimos palabras sencillas y difíciles. Nos acercamos con nuestras manos y quisimos ser viento, sol, y nos mezclamos con desorden en su vida.



(noviembre, diciembre; 2006)

Aclaración sobre Dino Buzzati


He recibido un comentario a la entrada que le dediqué hace tiempo a Buzzati -Poema en viñetas- que me ha parecido muy interesante y por eso lo pongo aquí.
Le doy las gracias al lector que se ha tomado la molestia de escribir un comentario tan detallado y por supuesto le doy la bienvenida al blog.

Perdóneme, pero creo que hay un malentendido: Es cierto que los de Gadir ponen en la portada del cómic de Buzzatti eso de "novela gráfica", pero: 1) ese término, que creo fue inventado por Will Eisner, Buzzatti no podía conocerlo, ni por tanto utilizarlo: debe de ser posterior, y desde luego llega a Europa bastante más tarde; 2) aunque lo conociese, no lo habría utilizado, ya que como Vd. sabe bien un poema no es una novela: decir "novela gráfica" y decir "novela en viñetas" es casi lo mismo, pero es que Buzzatti llama a su inclasificable obra "poema en viñetas". O sea, que si alguien quisiera llamarla "poema gráfico", pues tal vez -aunque a mí me suena fatal-, pero se trata de un poema. Y creo que es antes y sobre todo poema. Los dibujos son con frecuencia estáticas copias de fotos, o de cuadros o dibujos ajenos. Y es lástima, porque B. era un buen dibujante. Limitado, quizás, pero bueno. En algún aspecto me recuerda a los dibujos de Tolkien. Un saludo, Mr. Mojo Rising.

sábado 12 de abril de 2008

Carta a un pastor evangélico. Miguel de Unamuno

Retrato de Unamuno en el Ateneo de Madrid

Reproduzco un interesante artículo que publica Juan Antonio Monroy en Protestante Digital:

El texto que sigue fue escrito por el eminente filósofo y literato español Miguel de Unamuno a José M. Ripoll, pastor evangélico español residente en Cuba.
La carta fue redactada en torno a 1915. Huelga todo comentario introductorio.
Lo que dice Miguel de Unamuno se entiende a la perfección y se explica por sí mismo.

«Sr. D José M. Ripoll.

— Muy señor mío:

Le agradezco mucho su carta, y me conforta y corrobora el ánimo el ver cómo a largas distancias sienten la solidaridad que los une, los hombres todos que trabajan por que venga a la tierra el reino de Dios. Y me anima más aun el recibir voces de aliento de un país que, como ése, fue, hasta no ha mucho, de mi querida España, y ésta, por sus culpas, lo perdió. Y creo que España, la verdadera España, la España íntima y espiritual, ha ganado mucho con verse reducida al solar de sus abuelos. Tal vez hemos perdido América para mejor ganarla, como deben ganarse los pueblos, mutuamente y comulgando en la cultura. Quiero, en efecto, creer y esperar que la pérdida de las últimas posesiones ultramarinas de la Corona española sea para España, recogida en su hogar, principio de una nueva vida. Nuestra Historia ha sido un sueño, y en ninguna parte pudo mejor que aquí brotar el aforismo calderoniano. Después de ocho siglos de reconquista y cuando parecía que íbamos a entrar en vida de paz y de trabajo, el descubrimiento de América abrió nuevo campo a nuestro espíritu de aventuras, y vertimos sangre y alma entre generosidades y rapacidades. Dejamos ahí mucho de nuestro corazón y trajimos todo el oro que pudimos. Como he dicho hace poco en Gijón, fuimos a conquistar tierras con la espada en la diestra y en la izquierda el crucifijo, sólo que cambiamos alguna vez de mano y erigimos en alto la espada, golpeando con el crucifijo; peleando a “cristazos”. Y lo estamos pagando. Sin embargo, si a la Magdalena se le perdonó porque amó mucho, habrá que perdonar a España, por grandes que hayan sido sus yerros. Y aquí se observan síntomas de despertar. Por debajo de lo que llaman cuestión religiosa y no lo es, sino sólo político-eclesiástica; por debajo de ella empieza a asomar la cuestión real y verdaderamente religiosa; la de la emancipación de la conciencia cristiana para los que no nos satisfacemos con aquello del Catecismo de: “Eso no me lo preguntéis a mí que soy ignorante; doctores tiene la Santa Madre Iglesia que os sabrán responder”. De esto acabo de hablar en Gijón.

Hace dos años, en Cartagena, dije que nos hacía falta en España una Reforma, una Reforma nuestra, indígena, española, no de traducción, pero que fuera a nosotros lo que la Reforma del siglo XVI fue a los países germánicos, escandinavos y anglosajones. Hay que cristianizar a España, donde aún persisten las formas más bajas del paganismo, sancionadas, de ordinario, por la Iglesia. Voy por pueblos y ciudades predicando contra la mentira, que es lo que aquí nos mata, y diciendo en todos tonos que vale más error en que de buena fe se cree que verdad en que no se cree. Y se me respeta. No hace aún dos años, se me tenía por muchos como un extravagante: empiezan a tomarme más en serio, y espero, con la ayuda de Dios, hacer que las gentes se acostumbren a oír con calma ciertas cosas.

Es cosa necia esta bárbara intolerancia que nos corroe, y sobre todo, el miedo a la verdad, el miedo a afrontar el misterio, el miedo a pensar por sí. Se ha acostumbrado aquí a las gentes a que lo tomen todo hecho, y sólo piden dogmas, fórmulas, recetas. Me decía uno: “Yo no quiero saber de medicina, ni dónde tengo el hígado, ni para qué me sirve, porque eso me haría aprensivo; ahí está el médico, que lo estudie y me cure o me mate. Tampoco quiero inquietarme en averiguar lo que haya de Dios, de Cristo y de otra vida; el meterme en esas honduras sólo me trae desasosiegos, y necesito mi tiempo para ganarme la vida; ahí está el cura, que lo estudie él, pues se le paga para eso, y lo que él me diga, bien está”. Y le dije: “Está usted podrido de pies a cabeza”. La buena nueva en España se reduce a estas palabras: ¡No deleguéis! Porque aquí se delega todo, y domina la anarquía porque nadie se toma el trabajo de mandar racionalmente. Mi labor es de inquietar espíritus. Inútil sembrar trigo en una era; los granos se pudren o se los comen los pájaros. Antes de la siembra hay que arar y abonar el suelo. Y en España hay que arar los espíritus y abonarlos, inquietarlos y hacerlos fermentar. Llevan siglos de barbecho, y aquí hay que añadir, a las ya conocidas, una obra de misericordia, cual es la de “despertar al dormido”. Porque si no, se le quema la casa, y él con ella.

En vez de darnos una luz, la del Evangelio, para que con ella nos abriésemos por nosotros mismos nuestro sendero a través de la selva del mundo, se nos metió en un carro desvencijado y se nos lleva en él, dando tumbos, por caminos que no conocemos y a oscuras. Y la ociosidad espiritual nos lleva a todo género de excesos. Esto he dicho en Gijón. Es preciso que desaparezca esa vergüenza de que en un país que se dice cristiano, y donde los 9.999 por cada 10.000 no han leído el Evangelio, sirva éste todavía para que lo recorten en pedacitos —el texto latino—, los cierren en unas bolsitas bordadas por monjas, y llenas de lentejuelas y las cuelguen del cuello de los niños a guisa de amuleto; y ese otro de que las mujeres al sentirse con los dolores del parto se traguen una cintita de papel con una jaculatoria.

Y cuando se denuncia esto entre sacerdotes, le salen a usted con que son cosas inocentes y que, si bien sean supersticiosas, no conviene ir contra ellas, pues proceden de buena fe. ¡Vaya una buena fe! Si me pusiera a escribirle de esto no acabaría nunca, y así es mejor que corte esta carta. Quería usted que le dijese algo del estado religioso de España...

¡Es tanto lo que hay que decir! Aquí se pasa de la más fanática e intolerante ortodoxia católica al más burdo y torpe librepensamiento, que ni es libre ni es pensamiento, y ello es casi forzoso. Pero creo que alborea alguna otra cosa. Y por lo menos el deber de todo buen español es trabajar por ello.

Le saluda su afectísimo s. s.,

Miguel de Unamuno.
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viernes 11 de abril de 2008

El tercer hombre. Orson Welles/Graham Greene

Me encanta este final.
Holly Martins, un escritor de novelas policíacas, llega a Viena en 1947. Su amigo Harry Lime le ha prometido trabajo. Pero el mismo día de su llegada coincide con el entierro de Harry, que supuestamente ha sido atropellado por un coche. Allí conoce a la novia de Harry, Anna, una mujer que intenta sobrevivir en la Viena hambrienta y ocupada.
Sin embargo, las versiones contradictorias y el clima de misterio que envuelve todo llevan a Holly a investigar el caso, pues sospecha que su amigo vive. El Mayor Calloway, de las fuerzas de ocupación británicas, le convence de que Lime es un peligroso delincuente que se ha refugiado en la zona soviética.
Holly acaba encontrándose con Harry, que no sólo no había muerto, sino que se ha convertido en un individuo amoral que trafica con penicilina adulterada.
Entonces se decide a colaborar con las autoridades, y se presta como cebo para capturar a Harry Lime. Al final, la policía abate a tiros a su antiguo amigo en las alcantarillas de Viena.
En esta última escena, Holly espera que Anna, de la que se ha enamorado, le dedique una mirada al menos. Él ha actuado como debía, y además le ha revelado a ella la verdad sobre su antiguo novio.
Pero Anna estaba enamorada: no era la verdad lo que quería.


Sangre. Raymond Carver

In ictu oculi. Valdés Leal


La juventud no es una buena edad, por lo general, para pensar ni para escribir. La vida está demasiado cerca y estorba, hace ruido, nos ofrece un montón de cosas y nos las niega, nos fascina y nos asusta al mismo tiempo. Así que cualquiera escribe algo serio en esas condiciones.

Y lo mismo ocurre con la muerte. La juventud no es tampoco una edad para pensar en la muerte; tal vez lo sea para obsesionarse con ella, pero no para meditar sobre ella.

En este poema, Raymond Carver nos habla de algo de eso, de cómo la muerte aparece en nuestro pensamiento cuando ya estamos maduros para ello; y aunque aparezca de forma brusca e inopinada, como siempre, al menos habrá tenido la delicadeza de consentir que le diéramos la espalda cuando éramos jóvenes.




SANGRE

Éramos cinco a la mesa de juego

sin contar al croupier

y su ayudante. El hombre

de junto a mí tenía los dados

en la mano.

Se sopló los dedos, dijo:

¡Vamos, pequeños! Y se inclinó

sobre la mesa para tirar.

En ese momento, una sangre roja brotó

de su nariz, salpicando

el verde paño de fieltro. Soltó

los dados. Se echó hacia atrás pasmado.

Y luego aterrorizado cuando la sangre

corrió por su camisa abajo. ¡Dios mío!

¿qué me está pasando?

gritó. Se agarró a mi brazo.

Oí funcionar los motores de la Muerte.

Pero en aquella época yo era joven,

y estaba borracho, y quería jugar.

No tenía por qué escuchar.

Así que me largué. No me volví ni siquiera,

ni encontré esto dentro de mi cabeza, hasta hoy.




jueves 10 de abril de 2008

Otto e mezzo. Federico Fellini

Recientemente, un grupo de expertos ha estado en Cantabria para reflexionar sobre el fracaso escolar.
Las cámaras de La Grúa, siempre atentas, han recogido el momento en que los dichos expertos llegaban a la Consejería de Educación y eran recibidos por un alto cargo.
En el vídeo se advierte la enorme expectación que despertó el grupo de expertos, tanto en la enseñanza pública como en la privada.
Además estaba por allí Marcello Mastroianni, pero eso ya no tiene nada que ver.

Principio y fin. Eloy Sánchez Rosillo

Puesta de sol, Valle de Yosemite. Albert Bierstadt.

Con su elegancia habitual, Sánchez Rosillo nos habla en este poema del paso del tiempo. Lo desarrolla de forma anecdótica al principio para acabar con esos dos versos finales centrados en las dos antítesis que sintetizan el poema.
Adopta un tono con el que parece que no quiere deslumbrar, pero de hecho lo hace.



Puede ser que te digas: «El verano que viene

quiero volver a Italia», o: «El año que hoy empieza

tengo que aprovecharlo; con un poco de suerte

acabaré mi libro», y también: «Cuando crezca

mi hijo, ¿qué haré yo sin el don de su infancia?».