viernes 5 de septiembre de 2008

¡Nos mudamos!

Ya llevaba tiempo pensando en ellos y al fin me he decidido a hacerlo. Me está llevando algún trabajo pero lo esencial ya está hecho: he ido empujando La Grúa poco a poco -que la cabeza sirva para mochar por lo menos- hasta Wordpress. A partir de ahora la nueva dirección de La Grúa de Piedra es:


Allí os espero. Cambiad la dirección en la carpeta de favoritos, apuntadla en la agenda, avisad a las autoridades, tranquilizad a las masas, haced lo posible para que no cunda el pánico.
Cuento con vosotros.

Me he llevado al nuevo barrio todas las entradas de la vieja Grúa (bueno, confío en ello, porque a algunas que no se dejaban exportar por las buenas las he exportado yo por las malas de una en una), así que espero que no se haya perdido nada, pero si alguien echa algo de menos que me avise. 
Ahora estoy organizando las entradas en categorías, y como no sé hacerlo de otra forma que entrada por entrada lo iré haciendo poco a poco. El formato que he escogido en Worpress me parece bastante adecuado, en la línea del que ya tenía en Blogger: con predominio del texto y favoreciendo la legibilidad pero con un cierto apoyo visual que lo haga agradable. De todas formas iré probando otros formatos a ver qué tal.
En fin, me perdonaréis las indecisiones y torpezas de los días que vienen, hasta que me acostumbre del todo a la nueva plataforma. Por lo demás, La Grúa sigue con sus contenidos de siempre y con nuevos relatos, poemas, nuevos bríos... (a mí es que los principios de curso me ponen). He conservado el nombre del blog y he rescatado una cabecera que fue portada durante un tiempo, todo ello para no despistar.

Y ya que hablamos de ponerse, voy a aprovechar para ponerme sentimental:

Ya os lo he dicho alguna vez, pero vosotros -con firma o sin ella, con vuestras críticas o vuestros elogios, con vuestra participación o vuestra simple lectura- sois lo mejor del blog.

Muchísimas gracias a todos.


5 comentarios:

Jesús Carmona dijo...

¡¡Tío, eres la caña de la caña ...!!

Ángeles dijo...

Aprovecho la moderación de comentarios de este blog (¿la habrá también el el nuevo?) para escribirte en personal, Miguel: el otro día encargué a nuestro Luis Salcines que te agradeciera de mi parte el blog, como yo de vez en cuando vengo haciendo desde el anonimato y ahora repito, desenmascarada para no empañar la sonrisa que te dedico... una pizquita nostálgica por abandonar la dirección que tanto he frecuentado (una es así de terca en lo de encariñarse a la menor disculpa), lo confieso, pero segura de que la nueva nos guarda otros tantos momentos hermosos. Un lujo, tenerte trabajando para nosotros, desde tu impagable sensibilidad que trae ventanitas de belleza a nuestros días (¿me creerías que tengo anotada en mi agenda la fecha - 5/6/7, fácil de recordar - en que La Grúa llegó a mi vida?), aunque algunas adictas, torpas, no sepamos expresarlo como quisiéramos y volvamos a resumirlo con un beso. Como éste.

Miguel Ibáñez dijo...

Un beso, Ángeles, y lo que es un lujo es tenerte a ti de lectora y amiga.
Cuento contigo en la nueva dirección, donde seguirá habiendo moderación de comentarios (creo que esa es la opción predeterminada allí) pero donde los tuyos siempre serán bien recibidos, y como tú quieras: anónimos, firmados, con seudónimo o sin seudónimo.
Esto sigue siendo La Grúa: seamos libres aquí, por lo menos, ya que en el mundo real es tan difícil a veces.

Aintze Zaratagabaster dijo...

No importa donde poses tus huesos, que tras tu alma iremos siempre

Miguel Ibáñez dijo...

Gracias Aintze. Y por cierto, ya he enlazado tu blog a mi nuevo blog, es imperdonable que no lo hubiera hecho antes.
Un saludo