Las cigüeñas que anidan en las torres de las catedrales, cuando se cruzan con una de esas otras que veranean en algún campanario de pueblo le dicen “adiós, adiós” con un chasquido apresurado y afectado, porque les da vergüenza saludar en público a la prima humilde y pobretona, y después murmuran entre ellas: si esto sigue llenándose de chusma, lo más elegante para el año que viene va a ser quedarse en África.
sábado 9 de agosto de 2008
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5 comentarios:
Esa mirada irónica que tienes sobre el paisaje y el paisanaje se va afinando y afilando jeje.
Bonito texto, y lleno de lecturas transversales.
Saluducos
Gracias Rukaegos: uno se mueve entre la ironía y la melancolía, que en realidad no son más que las dos caras del egocentrismo.
hombre, Miguel, es que poeta y egocéntrico son purito pleonasmo ¿no te parece?
Bendito egocentrismo (¿quién logrará evitarlo?), el que se reconoce como tal y además busca equilibrio entre tan fecundo par de difraces (según renueve o rompa pactos con el humor, mi filosofía preferida) de mi sentimiento favorito, la ternura.
En efecto, lo que no se puede evitar es mejor tomárselo con sentido del humor. Y sí, "poeta egocéntrico" es un puro pleonasmo, como "gallina con plumas" o "perro ladrador". A propósito del egocentrismo, o más bien la pura vanidad llevada hasta el ridículo, hay tela que cortar aquí en Cantabria, y alguna historia graciosa y patética que Rukaegos y yo ya hemos comentado alguna vez.
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