Una hoja vuela hacia el estanque.
Contra el inquebrantable fluir de la corriente,
obedece el deseo tácito del viento
de que así sea.
Así fui yo insulsamente instruido
sobre la superficie del gozo,
forzado a la contrariedad
día y noche.
Me tomaste en tu mano avariciosa,
me arrancaste del ardiente arroyo;
me secaste y curaste
en tu buen libro.
Ahora no más pecios, soy el marcador
que te recuerda cuanto has leído.
Yo, que fui mecido por el viento, libre
yazgo aquí, sin morir.
Contra el inquebrantable fluir de la corriente,
obedece el deseo tácito del viento
de que así sea.
Así fui yo insulsamente instruido
sobre la superficie del gozo,
forzado a la contrariedad
día y noche.
Me tomaste en tu mano avariciosa,
me arrancaste del ardiente arroyo;
me secaste y curaste
en tu buen libro.
Ahora no más pecios, soy el marcador
que te recuerda cuanto has leído.
Yo, que fui mecido por el viento, libre
yazgo aquí, sin morir.
Traducción de Imanol Gómez


2 comentarios:
Gracias por la serie de poemas traducidos de Robert Nye, que como en el caso de creadores como Holan, el caso de músicos como Cowell, el viejo Satie…, mezclan un lenguaje elíptico con intenciones expresivas muy directas, cuando no realistas. De ahí surge una suerte de misterio que consigue atraparnos: enmudecidos, perplejos.
Guardo esta serie de poemas como uno de los regalos de este 2008. Gracias a Imanol Gómez por su traducción, por su “llamada inexacta” ante la magnitud del poeta; a Miguel Ibáñez por editarlos en esta entrañable “grúa”.
Gracias, Jesús. Aquí seguimos esperando y recibiendo tus textos con mucho gusto.
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