











En los paisajes del pintor italiano Mario Sironi me parece descubrir una profunda sensación de irrealidad. Esas calles vacías podrían ser el escenario de un cuento de Dino Buzzati o de Roberto Arlt, por ejemplo. También podríamos hablar sobre la soledad como angustia y como liberación, sobre el desierto como paisaje interior del hombre contemporáneo, etc., pero eso mejor lo dejamos para otro día.
Además se me da mejor fabular que filosofar.


2 comentarios:
¿No es la fabulación el modo más dulce de filosofar?
P.D. - Gracias, por estos paisajes solitarios.
Y el que mejor aprehende lo intuitivo, único, irregular, individual, es decir, lo que nos hace seres singulares.
Gracias a ti por tu visita.
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