jueves 28 de agosto de 2008

El otro 68

En mayo se cumplieron cuarenta años de unas algaradas estudiantiles en París en las que hubo varios heridos y unos cuantos Renault volcados. Las consecuencias intelectuales de aquello fueron terribles, eso sí: Foucault, Deleuze, Guattari et alii. En las calles de París, los hijos de la burguesía francesa, que en su tiempo se había acomodado a Hitler con una facilidad desacomplejada y carente de prejuicios, le llamaban fascista ¡a De Gaulle!
El verdadero peligro totalitario estaba en otra parte, aunque entonces fuera de mal gusto apuntar hacia allí. En agosto de ese mismo año las tropas del Pacto de Varsovia entraban en Checoslovaquia para acabar con el "socialismo de rostro humano" de Dubcek.
En estos dos vídeos se puede ver un documental sobre aquello. Está en checo, pero las imágenes dicen bastante por sí solas: la entrada de los rusos de noche es impresionante, las caras incrédulas y preocupadas de los checos no necesitan comentario, ni los nervios de la multitud ante los primeros disparos...
Y entre las palabras aisladas que sí se entienden, una expresión: David y Goliat.
David y Goliat, sí, mientras Sartre repartía panfletos maoístas.



2 comentarios:

Jesús Carmona dijo...

No se si las consecuencias intelectuales peores del 68 son Foucault, Deleuze, Guattari y algún que otro refrito exportado – importado con alegría editorial en el aperturismo y tal y cual…

En todo caso, aparecen impactantes las imágenes de Praga, la musicalidad del checo explotando sobre el paso decidido, resuelto, cívico, del pueblo con rostros fijos en su propia cadencia irrefrenable. Seguramente contrasta esa aventura (en casi todo) con la mucho más festiva, y hasta discotequera, de París…

No puedo estar más de acuerdo en que la grandeza y la verdad, la misma necesidad, de los acontecimientos de Praga están por encima, en todo, de las revueltas estudiantiles del 68 en Europa Occidental.

Miguel Ibáñez dijo...

Hay una consecuencia intelectual, si se puede llamar "intelectual" a eso, todavía peor: esa pedagogía para animalitos de circo que tú ya has tenido ocasión de conocer.