Las tormentas de verano dejan tras de sí un rastro trágico de cubos sin dueño, palas tiradas en la arena, toallas que el viento lleva de un lado a otro. El Mando Supremo del Ejército de Turistas emite los consabidos partes que dicen “no se trata de una retirada, sino de un repliegue táctico”, pero a finales de agosto esos comunicados ya no se los cree nadie: los castillos de arena abandonados hablan por sí solos.
jueves 14 de agosto de 2008
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