Un pájaro cruza la ventana.
Después otro.
Después otro, y otro más.
Y más…
Llega a hacerse monótono.
El hombre aparta su vista de la ventana y vuelve a posarla en la pantalla del Sistema Post-informático de Tratamiento de Datos.
Pero siente una punzada de melancolía: a veces echa de menos los tiempos antiguos, cuando llovía agua.
Después otro.
Después otro, y otro más.
Y más…
Llega a hacerse monótono.
El hombre aparta su vista de la ventana y vuelve a posarla en la pantalla del Sistema Post-informático de Tratamiento de Datos.
Pero siente una punzada de melancolía: a veces echa de menos los tiempos antiguos, cuando llovía agua.


3 comentarios:
Yo diría que no es un micro-relato sin más, sino un poema micro-relatado, en el que queda una pátina de la esencia de las vanguardias-el ultraismo y algo de Apollinaire.
¿o llueven pájaros hitchcoknianamente?
Por si acaso, no levantaré la cabeza de la pantalla del ordenador.
La niña de Stalker consiguió mover el vaso. ¿Estaba lleno de agua?
Ese es un tema para otro relato: ¿qué hay en el vaso de Stalker?
El que se anime a escribirlo, que lo envíe.
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