viernes 2 de mayo de 2008

A los héroes del dos de mayo. Miguel Ibáñez


Alfonso, de once años,
y Esteban, nueve años;
Andrés Cano Fernández, carbonero,
Fernando de Gortari, caballero,
Santos García Toca, zapatero,
Rita Díaz Martín, muerta a pistola;
Pedro Oltra García, fusilado
con su padre, Manuel;
Pedro Díaz Vicente, jornalero,
y el granadero Pablo Monsák, húngaro;
Miguel Manso Martín,
fusilado en el Prado
junto a su hermano Diego;
Manuela Malasaña, quince años,
de oficio bordadora,
y don Pedro Velarde,
capitán, veintiocho;
Matías Schesler, suizo,
y Pedro Fontanet, aragonés;
Pablo Antonio de Ondarza, guipuzcoano,
y Miguel Moraleda, madrileño...

No murieron por una causa noble
ni por el rey ni por la libertad;
sino por dignidad, por rabia,
por vergüenza torera,
por azar, por estar en el mal sitio,
por desesperación
o pundonor murieron.
Tenían sus razones,
y todos ellos siguen
gritándolas con rabia
a través de los siglos.

2 comentarios:

julio dijo...

Enhorabuena, Miguel.

Miguel Ibáñez dijo...

Gracias, Julio. Quería rendir un homenaje a la dignidad y el valor, y me pareció que en la enumeración de los nombres debía residir gran parte de ese homenaje, como en un monumento. ¿Qué hubiera podido añadir yo, salvo el comentario final? Si me hubiera extendido más habría caído en la palabrería conmemorativa.