domingo 6 de abril de 2008

Sigo, Silencio, tu estrellado manto. Francisco de la Torre

Noche de luna. Miraldo Sponza


La poesía del misterioso Francisco de la Torre ya fue utilizada por Quevedo en la lucha contra el culteranismo, y podría ser utilizada hoy en la lucha contra la histeria, el irracionalismo y la verborrea que padece cierta poesía española.

De la Torre escribe en un estilo sereno en el que el dolor es contenido por la filosofía neoplatónica y por la exigente formalidad del soneto. El resultado de esa lucha -y ese compromiso- entre forma y contenido es una poesía elegante, honda y meditada.

Sigo la edición de José María Micó y Jaime Siles en Paraíso cerrado. Poesía en lengua española de los siglos XVI y XVII, (Círculo de lectores). Me he limitado a añadir una coma al final del segundo verso.



Sigo, Silencio, tu estrellado manto,
de transparentes lumbres guarnecido,
enemigo del sol esclarecido,
ave nocturna de agorero canto.


El falso mago Amor, con el encanto
de palabras quebradas por olvido,
convirtió mi razón y mi sentido,
mi cuerpo no, por deshacelle en llanto.


Tú, que sabes mi mal, y tú, que fuiste
la ocasión principal de mi tormento,
por quien fui venturoso y desdichado,


oye tú solo mi dolor, que al triste
a quien persigue cielo violento
no le está bien que sepa su cuidado.