Cara feliz en espejo con vapor de agua. Del blog Tan largas pestagnasDicen que se preocupa demasiado,
que acude cada vez que el niño llora,
y así va a malcriarlo;
que a la menor dolencia corre al médico,
y así va a hacer de él
un niño frágil, flojo y enfermizo;
que estas madres mayores de hijo único
son todas medio histéricas
y en el fondo se dejan dominar
por un bebé –no es menor opresor
un minidictador,
como muy bien sabemos en España-;
en fin, que todo esto es otro síntoma
de cómo están los tiempos.
¡Qué tiempos, qué costumbres! dijo el clásico,
y con él lo repiten
las personas sensatas,
que sobre todo son sensatas porque
no se han acostumbrado a la costumbre
de las malas costumbres de estos tiempos.
Pero hay algo que ignoran
las personas sensatas:
que amar es angustiarse,
que el amor y el dolor tienen la misma rima,
tan obvia que saltársela
parece de tramposos.
Tal vez porque no amaron nunca tanto,
tal vez porque no saben del amor
más que lo que han leído.

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