jueves 10 de abril de 2008

Principio y fin. Eloy Sánchez Rosillo

Puesta de sol, Valle de Yosemite. Albert Bierstadt.

Con su elegancia habitual, Sánchez Rosillo nos habla en este poema del paso del tiempo. Lo desarrolla de forma anecdótica al principio para acabar con esos dos versos finales centrados en las dos antítesis que sintetizan el poema.
Adopta un tono con el que parece que no quiere deslumbrar, pero de hecho lo hace.



Puede ser que te digas: «El verano que viene

quiero volver a Italia», o: «El año que hoy empieza

tengo que aprovecharlo; con un poco de suerte

acabaré mi libro», y también: «Cuando crezca

mi hijo, ¿qué haré yo sin el don de su infancia?».

Pero el verano próximo, en verdad, ya ha pasado;

terminaste hace muchos años el libro aquel

en el que ahora trabajas; tu hijo se hizo un hombre

y siguió su camino, lejos de ti. Los días

que vendrán ya vinieron. Y luego cae la noche.

A la vez respiramos la luz y la ceniza.

Principio y fin habitan en el mismo relámpago.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Impagable. Gracias, una vez más.

P.D. - Me gusta mucho, el nuevo aspecto del blog.

Miguel Ibáñez dijo...

Pues me alegro de que te guste; ya llevaba tiempo con ganas de cambiar de look.
Con tal de que no acabe poniéndole florecitas...

Jesús Carmona dijo...

Me parece también que el golpe de vista es más elegante, más sincrético y tal y cual ...

Y los contenidos, en ocasiones nos hacen releer con total placer, como hoy con este poema de Sánchez Rosillo, nuestro preferido sin duda, que más allá de una estética de la derrota en la que se recrea tanto, nos ofrece una precisa perfección mostrándonos la naturaleza del tiempo a través de un ingenio sencillo y transfigurador; los contenidos de esta "revista de literatura y malas artes", en ocasiones nos sorprenden, en ocasiones nos alegran con alguna "sincronía jungiana", a veces suben desmedidamente nuestro narcisismo: nos vemos entre increíbles nombres que nos han ido empujando y acompañando, y nuestra escritura ermitaña se deja ver entre sus torres ...

La verdad es que me alegra mucho pertenecer a este mundo de “La grúa de piedra”. ¡¡Larga vida ...!!

Miguel Ibáñez dijo...

Pues adelante con La Grúa, qué cojones. Estar en tan buena compañía como la de los escritores y lectores de este blog es un lujo para mí y al mismo tiempo un vicio, así que no pienso dejarlo.
Y tienes razón en lo de la estética de la derrota, en la que Sánchez Rosillo se recrea demasiado. En sus mejores poemas es noblemente elegíaco, en los peores es llorón y cursi.
¿Pero a quién no le pasa eso? ¿Quién no ha escrito malos poemas?Nosotros nos quedamos con sus mejores poemas, porque con ellos nos da una lección de buen hacer poético.
Bueno, ermitaño, tú ya eres de la familia, así que ya sabes: a mandar más cosas, en cuanto acabe con lo que tengo tuyo.

Anónimo dijo...

Seguid con esto, Eloy es uno de los más grandes poetas del S.XX. Llamadme exagerado, pero cada verso, cada sentimiento me recuerda al mismo Machado. Chapó Eloy porque has conseguido llegar muy dentro,y muy lejos.

Miguel Ibáñez dijo...

No sé si exageras, pero estoy de acuerdo contigo en que Sánchez Rosillo es uno de los grandes poetas del siglo XX. Sobre todo, lo que le debemos algunos es que nos liberara de la obligación del "lenguaje poético" tal como se entendía cuando empezamos a escribir en los setenta: una colección de metáforas y piruetas para "épater" antes que un discurso bien hilvanado.
Aunque sólo sea por esa lección, yo siempre le estaré agradecido.