domingo 20 de abril de 2008

La rebelión de las masas. Ortega y Gasset

Fotograma de Metrópolis, de Fritz Lang


En la Consejería de Educación de Cantabria, el tema de las competencias básicas es la moda de la temporada de primavera. Ya le han dedicado un congreso, varios seminarios y supongo que estarán pensando en organizar algún baile de salón o algo de eso.

Yo, por mi parte, me he tropezado con estas palabras de Ortega que me han parecido proféticas, porque describen la situación y los objetivos de la educación en nuestra época mejor aún que en la suya:


...el tipo medio del actual hombre europeo posee un alma más sana y más fuerte que la del pasado siglo, pero mucho más simple. De aquí que a veces produzca la impresión de un hombre primitivo surgido inesperadamente en medio de una viejísima civilización. En las escuelas, que tanto enorgullecían al pasado siglo, no ha podido hacerse otra cosa que enseñar a las masas las técnicas de la vida moderna, pero no se ha logrado educarlas. Se les han dado instrumentos para vivir intensamente, pero no sensibilidad para los grandes deberes históricos; se les han inoculado atropelladamente el orgullo y el poder de los medios modernos, pero no el espíritu. Por eso no quieren nada con el espíritu, y las nuevas generaciones se disponen a tomar el mando del mundo como si el mundo fuese un paraíso sin huellas antiguas, sin problemas tradicionales y complejos.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Voy a ponerme seria, aunque me tiente eso de los bailes de salón.
El problema fundamental de las autoridades educativas -siempre politizadas- y de sus transmisores -casi siempre incultos- es que se han olvidado del primer y más importante fin en la adquisición de competencias: la formación íntegra de la persona. Se ha reducido todo a un utilitarismo superficial y se han olvidado de las cuestiones verdaderamente importantes de la formación académica y personal del individuo.
¿Cómo se pueden entender tan mal las cosas? ¿De verdad piensan que es más enriquecedor aprender a escribir una instancia que reflexionar sobre los problemas universales que ya planteaban Jorge Manrique o Shakespeare? ¿Cómo es posible que piensen que una cosa debe excluir a la otra? ¿Es que todavía no han entendido que comprender es también reflexionar, interpretar, relacionar y formarse un juicio crítico? ¿Cómo se puede hacer todo eso sin una base sólida de conocimientos?
¡Qué fata de inteligencia, de cultura y de habilidad! Son ellos los que deberían hacer un curso intensivo para la adquisición de competencias...
Y qué pena me dan los alumnos...

Anónimo dijo...

Para ellos lo importante son las estadísticas, es decir, los aprobados sepan o no los alumnos, pero su parcela de poder se conforma con eso.
Muchos de la Consejería no han estado NUNCA trabajando en un IES. Ahí está el problema.

Miguel Ibáñez dijo...

Os respondo a los dos con el mismo mensaje: son burócratas. Con eso ya está todo dicho.
Y además son:
Burrócratas, por analfabetos.
Turrócratas, porque dan la turra.
Monócratas, porque son los agentes del pensamiento único.
¿Y qué hacemos, entonces? Seguir enseñando literatura o la materia de cada uno, de la forma más digna posible y con calidad.

Jesús Carmona dijo...

Pues sí que tienta eso de los bailes de salón ...

Tampoco parece que pueda sobrar la lectura, muy sugerente, de “La paideia y sus mínimos”, texto brevísimo debido a la maestría de José Jiménez Lozano. Cito de allí: “En el mundo del saber el avance se hace por superación e integración muy lentas, y en de la cultura o paideia todo debe de comenzar con cada generación; (...) lo que parece asentado debe ser sostenido para que no se diluya o se derrumbe (...) Y la transmisión de todo ello, inteligencia, sensibilidad y ethos, ha de hacerse a cada nueva generación, que ha venido al mundo como todas las demás, esto es, algo así como en estado neandertalense; y debe ser impregnada digamos que de unos siete mil años de pensares, sentires, comportamientos, plasmaciones de la belleza artística.”

Atando cabos desde el texto de Ortega (que resuena desde el ¿cercano, lejano? primer cuarto del siglo XX) hasta el de Jiménez Lozano, de 2005, la advertencia aparece clara, diáfana, pero aún así el río baja turbio, las últimas generaciones parecen seguir orgullosas en un proceso que se enreda más y más en una autoafirmación irresponsable, preocupada sólo por futuribles sin apenas alcance ...

El Pareja dijo...

Les recomiendo el siguiente análisis de la rebelión de las masas: http://www.itapebi.com.uy/pdfs/Ortega-obra-completa.pdf

Miguel Ibáñez dijo...

Gracias. Este verano, en vacaciones, le echaré un vistazo más detallado a su libro. También le he echado una ojeada a su blog y me he reído mucho con sus propuestas de cursos de posgrado para ingenieros, creo que en España andan las cosas parecidas.