¡¡Ah, corazón empedrecido!!
Lástima de tus ojos,
verán la monotonía de los días sin ver su luz,
sus contrastes de naranja y de miel,
el terciopelo que oyéndose desde la sangre recorre los tramos del cuerpo
que cortan las manos tibias de la caricia;
un sabor de hierro, el oído de la nada.
(A mis hermanos)
..........
Manantial: dos o tres palabras, sol; piedra. La piedra que labra el sol en la mañana azul del agua.
Manantial: el pecho del sol es un metal que abrasa el cielo de piedra.
Manantial: manantial de piedra, manantial de sol.
..........
El rojo percute en los ojos de los pájaros, en la montaña azul y verde, corazón de la casa de los pájaros.
El rojo de la sangre sobre el faro ilumina la oscuridad de las venas del mar.
..........
¿El rap? Un intento de encontrar poesía debajo de las piedras. Envolvente, contemporáneo, hipnótico, sencillo; sólo puede ser auténtico, cualquier envite estilístico lo desbarata (como al gregoriano). Es preciso escucharle y zambullirse en él, sin trampa, para saber de su pegada; pero no hay que engañarse: todos los registros caben en él, todos los modos, cualquiera de las voces, todas las voces.
..........
En el azul silencio de los días, el animalico mira, entre el frío, cómo la luz tan sola se pone a amanecer.
(“mudanza”)
en el azul silencio de los días
el animalico mira
(entre el frío)
cómo la luz tan sola
se pone a amanecer
..........
... veracidad ... voracidad
... ferocidad ... feracidad
... deprisa ... de prosa
..........
Entre las hiedras húmedas me reinventé tres palabras podridas: madre, Dios, misterio. Las tres palabras resaltaban como un retrato, como un teatro que ninguna oración conseguía acallar ... La historia de esas tres palabras, si las pones en relación con cada hombre constituyen una biografía del destino, una biografía de la luz, una posibilidad de redención, un canto a la superación de los “karmas” muy particulares que atenazan la relación fundante con la creación central: aquella que ejercitamos sobre nosotros mismos.
..........
Se acerca a la música con sus manos frágiles, y el cristal de los dedos se parte y canta.
Se acerca a la música como quien en la mañana abre la ventana y el viento le golpea con colores de pez.
Se acerca a la música, en el extremo delgado donde la muerte, tan sabia que apenas dice nada, ha mirado a través del puente, donde rebrota el río, y las aguas de la música de cada ser anuncian la mañana.
Lástima de tus ojos,
verán la monotonía de los días sin ver su luz,
sus contrastes de naranja y de miel,
el terciopelo que oyéndose desde la sangre recorre los tramos del cuerpo
que cortan las manos tibias de la caricia;
un sabor de hierro, el oído de la nada.
(A mis hermanos)
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Manantial: dos o tres palabras, sol; piedra. La piedra que labra el sol en la mañana azul del agua.
Manantial: el pecho del sol es un metal que abrasa el cielo de piedra.
Manantial: manantial de piedra, manantial de sol.
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El rojo percute en los ojos de los pájaros, en la montaña azul y verde, corazón de la casa de los pájaros.
El rojo de la sangre sobre el faro ilumina la oscuridad de las venas del mar.
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¿El rap? Un intento de encontrar poesía debajo de las piedras. Envolvente, contemporáneo, hipnótico, sencillo; sólo puede ser auténtico, cualquier envite estilístico lo desbarata (como al gregoriano). Es preciso escucharle y zambullirse en él, sin trampa, para saber de su pegada; pero no hay que engañarse: todos los registros caben en él, todos los modos, cualquiera de las voces, todas las voces.
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En el azul silencio de los días, el animalico mira, entre el frío, cómo la luz tan sola se pone a amanecer.
(“mudanza”)
en el azul silencio de los días
el animalico mira
(entre el frío)
cómo la luz tan sola
se pone a amanecer
..........
... veracidad ... voracidad
... ferocidad ... feracidad
... deprisa ... de prosa
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Entre las hiedras húmedas me reinventé tres palabras podridas: madre, Dios, misterio. Las tres palabras resaltaban como un retrato, como un teatro que ninguna oración conseguía acallar ... La historia de esas tres palabras, si las pones en relación con cada hombre constituyen una biografía del destino, una biografía de la luz, una posibilidad de redención, un canto a la superación de los “karmas” muy particulares que atenazan la relación fundante con la creación central: aquella que ejercitamos sobre nosotros mismos.
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Se acerca a la música con sus manos frágiles, y el cristal de los dedos se parte y canta.
Se acerca a la música como quien en la mañana abre la ventana y el viento le golpea con colores de pez.
Se acerca a la música, en el extremo delgado donde la muerte, tan sabia que apenas dice nada, ha mirado a través del puente, donde rebrota el río, y las aguas de la música de cada ser anuncian la mañana.
(septiembre, octubre; 2006)


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