viernes 11 de abril de 2008

El tercer hombre. Orson Welles/Graham Greene

Me encanta este final.
Holly Martins, un escritor de novelas policíacas, llega a Viena en 1947. Su amigo Harry Lime le ha prometido trabajo. Pero el mismo día de su llegada coincide con el entierro de Harry, que supuestamente ha sido atropellado por un coche. Allí conoce a la novia de Harry, Anna, una mujer que intenta sobrevivir en la Viena hambrienta y ocupada.
Sin embargo, las versiones contradictorias y el clima de misterio que envuelve todo llevan a Holly a investigar el caso, pues sospecha que su amigo vive. El Mayor Calloway, de las fuerzas de ocupación británicas, le convence de que Lime es un peligroso delincuente que se ha refugiado en la zona soviética.
Holly acaba encontrándose con Harry, que no sólo no había muerto, sino que se ha convertido en un individuo amoral que trafica con penicilina adulterada.
Entonces se decide a colaborar con las autoridades, y se presta como cebo para capturar a Harry Lime. Al final, la policía abate a tiros a su antiguo amigo en las alcantarillas de Viena.
En esta última escena, Holly espera que Anna, de la que se ha enamorado, le dedique una mirada al menos. Él ha actuado como debía, y además le ha revelado a ella la verdad sobre su antiguo novio.
Pero Anna estaba enamorada: no era la verdad lo que quería.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta este final: tu última frase resume vidas.

Miguel Ibáñez dijo...

Hay novelas enteras que no cuentan otra cosa. Y vidas que no consisten en otra cosa, por supuesto.