jueves 17 de abril de 2008

Decadencia. Georg Trakl

Granja con pozo. Caspar David Friedrich


Cuando presentimos la muerte, la vida se detiene. El paso de la vida, a veces tan vertiginoso, se hace más lento, y sobre todo menos fluido: el tiempo no avanza, sino que se hace circular, da vueltas en torno al yo, para el que palabras como "mañana" o "después" han dejado de tener sentido.


Creo que esa circularidad sin sentido, esa danza absurda del tiempo sin un objetivo es también uno de los síntomas de la tristeza, pues la tristeza no es sino un anticipo de la muerte, una irrupción de la muerte en la vida.


En este poema, Georg Trakl ve fugarse la vida hacia las "claras, otoñales vastedades" mientras él se queda en ese jardín crepuscular, en el que el viento gira como un corro de niños alrededor de un pozo.


¿No nos hemos sentido todos así alguna vez? La poesía describe nuestros síntomas, y a la vez los sublima.





Al atardecer, tañen campanas a la paz,
cuando sigo milagrosos vuelos de las aves
que, como procesión piadosa, en largo haz,
se pierden en claras, otoñales vastedades.


Vagando por el jardín crepuscular
mi sueño va hacia sus más claros destinos
y la manecilla siento apenas avanzar.
Así sigo, sobre nubes, sus caminos.


De decadencia el hálito allí me hace temblar.
El mirlo se queja en las ramas deshojadas.
Vacila roja vid en rejas herrumbradas,


mientras, cual de pálidos niños corro mortal
en torno a un brocal que gasta el tiempo, sombrío,
el viento inclina amelos azules en el frío.





Traducción de Héctor A. Piccoli

2 comentarios:

Bucólicor dijo...

Hay en Trakl una luz que oscurece los sentidos del lector, le va apagando a uno hasta dejarlo vacío.
Encontré por casualidad la casa en la que vivió-no recuerdo si nació en ella- Trakl en Salzburgo. Frente a su casa en Churfürlt Strasse, hay una librería "Buchhandlung Hölrigl", donde el 18 del 10 de !993 compramos sus Dichtungen und Briefe. Claro está que tuve que comprar sus libros en español de vuelta a la tierruca. Imanol.

Miguel Ibáñez dijo...

Ahora yo también te tengo fichado...
Tu comentario es acertadísimo en la sensación -o en la falta de ellas- con la que te deja la poesía de Trakl. Es como una purificación.