lunes 21 de abril de 2008

Amarre nocturno. Li Po.


La poesía china es el reino de la sutileza, así como otras son el reino de la emoción o la reflexión. En estos versos de Li Po, traducidos por Octavio Paz, el paso del tiempo es evocado con tal elegancia que apenas lo advertimos en una primera lectura. La alusión a los tiempos pasados y la melancolía por la fugacidad de la vida fluyen por el cielo azul, la luna, el alba y el viento como por el mismo río del Oeste.


Una cala en el río del Oeste.

El cielo azul aún. Ni el jirón de una nube.

La cubierta inundada por la luna.

Los tiempos de antes: Hsieh, gran general.

Yo le hubiera leído este poema.

Otros leyó, no míos. Hoy es sombra entre sombras.

Filo de luz: el alba. Leve viento: zarpamos.

Silenciosas caían las hojas de los arces.

8 comentarios:

Bucólicor dijo...

Ay Miguel: cuántos nos hemos ahogado en los mares nocturnos en un intento de abrazar a la luna o a sus correlatos.
Ahora se cumplen, creo, 10 años de la muerte de Octavio Paz (para ser más exactos el 18-04-1998).
Imanol.

Miguel Ibáñez dijo...

Pues mira, no había caído en la coincidencia, pero entonces esta entrada ha quedado que ni pintada (que ni pintada con acuarela...)

acamus dijo...

- En occidente nos sobran palabras. Quizás porque nuestra tradición religiosa es "palabrera". En China y Japón todo es más sutil. Los acontecimientos cobran fuerza por sí mismos, los instantes se justifican sin necesidad de describirlos. Una maravilla. Pablo

Miguel Ibáñez dijo...

Es cierto, nuestra tradición religiosa es "palabrera", seguramente porque nuestra tradición cultural también lo es. Pero al mismo tiempo existe en Occidente una tradición de reflexión, de escucha y de silencio que adquiere su verdadera dimensión, precisamente, si la relacionamos con la palabra: véase San Juan de la Cruz, por ejemplo.
Al contrario de lo que se suele decir, me parece que el equilibrio entre la palabra y el silencio pertenece más a la tradición occidental que a la oriental.

acamus dijo...

- De todas maneras, hay que tener en cuenta que nuestra tradición religiosa judeo-cristiana (también la islámica sería así) parte de una lucha intensa entre el hombre y la Palabra de Dios. No siempre Dios habla en la Biblia de manera directa. A menudo hay que interpretar también sus silencios. El judaísmo es una religión oriental. Occidente a secas: Grecia y Roma inspiraron mucha palabrería (mucha teología) en lo que debía haber sido más sutil. Pablo

Miguel Ibáñez dijo...

En lo que dices de Grecia y Roma estoy de acuerdo: mucha abstracción, mucho concepto, y una incapacidad patológica para entender a Dios como persona: sus dioses eran personajes, no personas.
Y también creo que de ellos heredamos esos rebrotes, esas epidemias de abstracción que sufre Occidente de vez en cuando: el Renacimiento, el racionalismo, el neoclasicismo...
Pero con esto no pretendo hacer un juicio global sobre el Renacimiento o cualquier otra cosa, claro.

acamus dijo...

- Sí, en fin, es probable que esa lucha entre razon y sentimiento religioso se produzca cada x tiempo en nuestras sociedades. A veces la razón lo ocupa todo y, otras veces, es el sentimiento. Lo bueno sería alcanzar una síntesis. pero no es fácil, claro. Quizás el cristianismo y el judaísmo sean religiones muy "abstractas" también. Ambas se fundamentan en la Ley, la palabra. Pablo

Miguel Ibáñez dijo...

Pues sí que ha dado juego Li po...
Sólo una cosa más,Pablo, para no ser pesado: el cristianismo, por lo menos tal como lo entendemos algunos, no es una religión, sino una relación personal con Dios. Las religiones son, efectivamente, inventos humanos; y creo que era Bonhoeffer -o Barth, cualquiera de los dos vale en esto- quien decía que la religión cristiana es precisamente la más expuesta -por hallarse justo en el "frente de batalla"- al pecado: las moralizaciones, fariseísmos, etc. del hombre que pretende justificarse a sí mismo.